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La innovación no se detiene, y LaborTech tampoco.

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“Una Mexicanada”.

Hoy quiero compartirles algo distinto. Mi amigo y colega Félix G. Contreras Arguirópulos me hizo llegar un texto suyo titulado "Una Mexicanada", y me pareció que valía mucho la pena traerlo a este espacio.

La palabra suele usarse para descalificar: lo improvisado, lo poco profesional. Félix le da la vuelta y reivindica su lado luminoso —la capacidad mexicana de resolver con creatividad cuando faltan recursos—, y lo hace con ejemplos que van de las chinampas a la televisión a color, del artículo 123 que dio al mundo los primeros derechos sociales del trabajo, hasta ser el único país en organizar tres Copas del Mundo.

Lo leo desde la trinchera que nos ocupa en LaborTech —el cruce entre derecho laboral, industria y tecnología— y resuena con fuerza. Los dejo con sus palabras:

En el lenguaje popular mexicano existe una expresión ampliamente conocida: “hacer una mexicanada”. Dependiendo del contexto, puede utilizarse de forma crítica para referirse a una solución improvisada o poco convencional. Sin embargo, existe una acepción mucho más profunda, positiva y representativa de nuestra identidad nacional: aquella que describe la capacidad del mexicano para encontrar soluciones creativas, eficaces e innovadoras frente a circunstancias adversas.
A lo largo de la historia, México ha enfrentado desafíos económicos, sociales, tecnológicos, ambientales y políticos que han obligado a sus habitantes a desarrollar una extraordinaria capacidad de adaptación. En numerosas ocasiones, las limitaciones materiales han sido el detonante de innovaciones que no sólo resolvieron problemas locales, sino que trascendieron fronteras y se convirtieron en aportaciones para la humanidad.
México es un país construido a partir de desafíos. Desde las civilizaciones prehispánicas hasta la actualidad, sus habitantes han debido encontrar soluciones originales para enfrentar condiciones geográficas complejas, fenómenos naturales, limitaciones económicas y profundos cambios sociales.
Mucho antes de que el mundo hablara de sustentabilidad, los pueblos originarios de México ya habían desarrollado uno de los sistemas agrícolas más eficientes de la historia. Las chinampas permitieron cultivar grandes cantidades de alimentos mediante el aprovechamiento inteligente del agua y del suelo. Gracias a esta técnica, se abasteció a una de las mayores ciudades del mundo antiguo: México-Tenochtitlan.
En el siglo XX, el ingenio mexicano encontró expresión en el ámbito tecnológico. Mientras las grandes potencias invertían enormes recursos en investigación, Guillermo González Camarena desarrolló en México uno de los primeros sistemas funcionales de televisión a color. Lo extraordinario no fue únicamente el invento, sino haberlo logrado en un país que no contaba con la infraestructura científica, ni los recursos económicos de las principales potencias mundiales.
Cuando se habla de innovación suele pensarse en inventos materiales o tecnológicos. Sin embargo, algunas de las contribuciones más trascendentes de la humanidad han sido jurídicas. Nuestra Constitución fue la primera del mundo en reconocer expresamente derechos sociales para los trabajadores mediante su histórico artículo 123 y sus principios contribuyeron al desarrollo del constitucionalismo social moderno.
La emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 puso a prueba a todas las sociedades del mundo. México respondió mediante el esfuerzo conjunto de universidades, investigadores, médicos, ingenieros y empresas que desarrollaron ventiladores mecánicos, equipos de protección y soluciones tecnológicas de bajo costo para enfrentar la escasez de recursos.
Uno de los ejemplos más recientes del ingenio mexicano ocurrió en Monterrey, durante la crisis hídrica que afectó su zona metropolitana: la combinación de sequía extrema, crecimiento poblacional y disminución crítica de los niveles de las presas colocó a la ciudad ante un escenario que muchos especialistas consideraban cercano al denominado “día cero”.
La industria implementó sistemas de reutilización y recirculación de agua. Las universidades desarrollaron proyectos de captación, tratamiento y aprovechamiento eficiente del recurso. La ciudadanía modificó hábitos de consumo y adoptó prácticas de ahorro que permitieron reducir significativamente la demanda, quién no recuerda que juntábamos el agua de los “climas” (aires acondicionados).
Y especialmente ahora debo señalar otro ejemplo que refleja la capacidad organizativa de nuestro país; somos el único país en la historia que ha sido sede de tres Copas del Mundo de la FIFA: los Mundiales de 1970, 1986 (aun con el terremoto 1985) y 2026. Más allá del fútbol, este logro representa un reconocimiento internacional a la capacidad logística, organizativa y operativa de los mexicanos.
Durante años, la palabra “mexicanada” ha sido utilizada para describir acciones improvisadas o poco profesionales. Sin embargo, la historia demuestra que muchas de las mayores contribuciones de México surgieron precisamente de la necesidad de encontrar soluciones cuando otros consideraban que no existían.
La verdadera mexicanada es la capacidad de innovar cuando faltan recursos, de organizarse cuando parece imposible. La capacidad de imaginar soluciones donde otros sólo ven dificultades y de convertir la adversidad en una oportunidad para avanzar.


Viva México.

Termino de leerlo y pienso en nuestro sector. El emprendimiento en el país y la industria maquiladora es, en buena medida, una mexicanada en el mejor sentido: resolver con ingenio, adaptarse a la adversidad y competir con las grandes potencias desde condiciones que rara vez son las ideales.
Hoy ese mismo ingenio enfrenta retos nuevos —la reforma a 40 horas, la digitalización del cumplimiento, la llegada de la inteligencia artificial al trabajo jurídico y operativo—. La buena noticia es que la materia prima ya la tenemos. La "verdadera mexicanada" que describe Félix —imaginar soluciones donde otros solo ven dificultades— es exactamente la actitud que distingue a quien aprovecha estas herramientas de quien se queda atrás. No nos faltan recursos; nos sobra capacidad de adaptación. Convirtamos, una vez más, la adversidad en oportunidad.


Mi agradecimiento a Félix G. Contreras Arguirópulos por permitirme compartir "Una Mexicanada" con la comunidad de LaborTech. El ingenio mexicano no es anécdota, sino una de nuestras mayores ventajas competitivas.

Les comparto una de sus recientes entrevistas:

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La frase LaborTech del dia.

La Frase.

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Steve Jobs.

"Deseamos que esta semana esté llena de claridad y decisiones acertadas. Si este análisis te ayudó a distinguir el ruido de la realidad, no dudes en compartirlo con tu red."

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